Proyectos

ALDEFONSUS “NOBILIS”

 

Último proyecto del Coro de Cámara “Alonso Lobo” que gira en torno a la figura del rey Alfonso VIII en el 800 aniversario de su muerte.

La obra se desarrolla en tres escenas bien diferenciadas. La primera de ellas está centrada en la muerte del rey Alfonso VIII, mientras que las otras dos se producen trescientos años después, en pleno Renacimiento, y conmemoran la conquista de la Ciudad de Cuenca así como la batalla de las Navas de Tolosa.

En la parte musical de las escenas segunda y tercera, el Coro de Cámara “Alonso Lobo” estará acompañado por una orquesta renacentista, compuesta por instrumentos originales de la época: sacabuches, serpentón, trompetas naturales, arpa gótica, etc. Lo que hace esta obra diferente.

Las partituras elegidas por el coro pertenecen, por un lado al canto gregoriano, propio de la época de Alfonso VIII, y a dos compositores del siglo XVI, Tomás Luis de Victoria y Mateo Flecha “El viejo”.

Obras

“OFFICIUM DEFUNCTORUM”, a seis voces de T. L. de VICTORIA

Tomás Luis de Victoria (1548-1611), el compositor más célebre del Renacimiento español, compuso esta misa de réquiem a seis voces con motivo de los funerales de la emperatriz María de Austria, hija de Carlos I de España. T. L. de Victoria había sido durante largos años capellán y maestro de coro del Real Convento de las Clarisas Descalzas de Madrid, donde vivía retirada la emperatriz. Esta obra, considerada como el trabajo cumbre de su producción, se compone de la misa de réquiem propiamente dicha, la lección (“lectio”) “Taedet animan meam”, el motete “Versa est in luctum” y el responsorio “Libera me”.

“LA JUSTA” Y “LA GUERRA” de MATEO FLECHA “El Viejo”

Tomás Luis de Victoria (1548-1611), el compositor más célebre del Renacimiento español, compuso esta misa de réquiem a seis voces con motivo de los funerales de la emperatriz María de Austria, hija de Carlos I de España. T. L. de Victoria había sido durante largos años capellán y maestro de coro del Real Convento de las Clarisas Descalzas de Madrid, donde vivía retirada la emperatriz.

Esta obra, considerada como el trabajo cumbre de su producción, se compone de la misa de réquiem propiamente dicha, la lección (“lectio”) “Taedet animan meam”, el motete “Versa est in luctum” y el responsorio “Libera me”.

A Mateo Flecha (1481- 1553), se le conoce principalmente por sus ensaladas. Éstas son composiciones para cuatro o cinco voces, concebidas para diversión de los cortesanos y que alcanzaron gran fama en las fiestas palaciegas. En ellas se mezclan con frecuencia, diferentes lenguas, canciones enlazadas por otros textos, versos y metros distintos, ritmos diversos, distintos procedimientos compositivos: en contrapunto para las partes más narrativas, mayoritariamente homófono para las canciones intercaladas en la narración. Las ensaladas acaban con una máxima en latín, que escrita al estilo de un corto motete, ilustra lo que podríamos llamar la moral de la historia.

“La Justa” describe, paso a paso, una justa medieval entre Lucifer y Adán, apareciendo una gran cantidad de onomatopeyas, propias de una batalla de este tipo.

“La Guerra” contrapone las figuras de Luzbel y Cristo con versos cortos, entrecortados diálogos y exclamaciones de todo tipo subrayadas por una música cambiante y descriptiva.

 

POLIFONÍA DEL MEDIEVO

“Codex Calixtinus” y “Libre Vermell”

 

Durante el siglo XII y a través del Camino de Santiago, empiezan a entrar en España diversas técnicas polifónicas, gracias a los manuscritos. El más importante de estos es el Codex Calixtinus conservado en la catedral de Santiago de Compostela.

Todas las composiciones musicales del Códice Calixtino son polifonías a dos voces salvo “Congaudeant Catholici”. Se piensa que en un primer momento fue una pieza ideada para dos voces y que posteriormente se incorporó una tercera voz, haciendo de esta composición una de las más originales del manuscrito.

A partir de finales del siglo XIII se desarrolla el Ars Nova. Durante el siglo XIV la actividad polifónica es muy intensa, aunque se han conservado pocos ejemplos. El más conocido es el “Libre Vermell” de Montserrat.

El “Libre Vermell” fue copiado a finales del siglo XIV. La música que contiene tenía como propósito entretener con cánticos y danzas a los peregrinos que llegaban al Monasterio de Montserrat. Están escritos en catalán, occitano y latín, siendo de autor desconocido. A pesar de que fue copiado a finales del siglo XIV, la mayor parte de la música se cree que es anterior.

El Coro ha pretendido con este proyecto dar a conocer una parte de nuestra música un poco olvidada en beneficio de la música del Renacimiento.

Todas las obras están interpretadas con acompañamiento de flautas y percusión, tomando parte activa algunos miembros en ésta, incluido el director.

 

 OFICIO DE TINIEBLAS

(Música: Tomás Luis de Victoria)

 

Poco después de la puesta del sol comenzando a una hora conveniente con luz, cuando las sombras van extendiéndose sobre la amplia superficie de la Tierra, en el Miércoles Santo, Jueves Santo y Viernes Santo se celebra el Oficio de Tinieblas.

Partiendo de esta base y siguiendo la Liturgia de las Horas, el Coro ha imaginado cómo sería este Oficio en un monasterio cualquiera del siglo XVI, acompañándose de la música que T. L. de Victoria compuso para el Oficio de Semana Santa.

 

 

Breve descripción de la puesta en escena

 

Acto I: Miércoles Santo. Completas.

Al caer la tarde, se inicia la procesión de entrada, dando paso a todos los participantes en la Liturgia.

Comienza el Oficio de Completas, siguiendo la Liturgia de las Horas, al sonido de una campana.

El Canónigo de la Luz apaga una vela del tenebrario con la lectura de cada uno de los Salmos.

Acto II: Jueves Santo. Laudes.

El Coro se sitúa alrededor del Facistol. La escena recrea los tres nocturnos y las lamentaciones de Jeremías.

Durante las lamentaciones de Jeremías, se desarrolla el “Lavatorio de pies”, igual que en el Oficio del Jueves Santo actual.

Acto III: Viernes Santo. Vísperas.

Es el momento de la Adoración de la Cruz, se inciensa el altar y Lector y Celebrante salen de la escena.

El Canónigo de la Luz retira del Tenebrario el último cirio encendido y se marcha. Poco a poco la luz se vuelve penumbra. Se narran los acontecimientos tras la muerte de Cristo mientras el Coro reproduce el terremoto bíblico.

Acto VI: Sábado Santo. Resurrección.

Sale el Canónigo de la Luz lleva la última vela que retiró del tenebrario. Representa la vuelta de la Luz al mundo. Se dirige al altar y enciende una lámpara paleocristiana que hay sobre él. El Coro canta “Alleluia” y tras él, todos reverencian el altar.

La obra concluye con un fundido en negro.

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